La oscura noche damasquina nos lleva a descubrir la realidad de Meriem, una joven refugiada iraquí. A sus dieciséis años colgó el uniforme de colegiala para enfundarse en los escotes de prostituta y así mantener a su familia. A las cicatrices acumuladas en su exilio se suman los puntos de cesárea y el desprenderse de una hija no deseada. Miles de mujeres comparten un destino igualmente trágico. En el barrio de Jaramana, a pocos kilómetros de Damasco y de mayoría cristiana, el Café Oriental que hace las veces de prostíbulo, reúne a Muna, Amal y Meriem alrededor de una misma mesa. Introducida como recién llegada al mercado, estas prostitutas por necesidad, relatan sus vidas. Chicas que, en la búsqueda de una vida mejor y de los ingresos necesarios para mantener a sus familias, han quedado presas de su propia huida.