About Natalia Sancha

About my work I work as a Freelance photojournalist in the Middle East, based in Beirut. With the downfall of reporters and the proliferation of bloggers, we are left with few options other than the internet to try to give voice to people in the Arab World, from the shoe shiners of Cairo, to Beirut’s Ministers, to the prostitutes of Damascus, who have something to say. In my writing, I pursue the same goals as in my photography. In my work I alternate between a closely focused point of view through news reports (that capture the sociopolitical moment of the region) to a broader, panoramic view through sociopolitical analysis (that allows deeper insight of regional issues). I proclaim myself to be anti-objective, because objectivity is a privilege that we cannot allow ourselves in times of crisis. All constructive criticism and commentary are welcome. Sobre mi trabajo Trabajo como fotoperiodista freelance en Oriente Medio, con base en Beirut. Con la caída del reporterismo y la explosión del blogerismo no queda más que aliarse con la red como altavoz para aquellas gentes que en mundo árabe, desde el limpiabotas en Cairo, pasando por el ministro en Beirut, a la prostituta en Damasco , tienen algo que decir. Escribiendo intento hacer lo mismo que en fotografía. Desde planos cortos en periodismo con crónicas que reflejen la coyuntura socicopolítica de esta región a amplios planos mediante reportajes y análisis sociopolíticos que ofrezacan una visión mas profunda e histórica de los eventos. Me proclamo antiobjetiva, porque la objetividad es un lujo que no nos podemos permitir en estos tiempos de crisis. Bienvenidas las críticas y comentarios Natalia Sancha

DEPENDE: HEZBOLÁ EN SIRIA

30 de julio de 2013
¿Podría la participación de la milicia chií en el conflicto sirio desatar una guerra sectaria en Líbano?

 

“Hezbolá es una organización terrorista”

Para muchos. Hezbolá consta como organización terrorista extranjera en las listas de Estados Unidos desde 1997. Así como en la de los Países Bajos, del Consejo de Cooperación del Golfo, de Inglaterra, Australia, Canadá e Israel. Recientemente, la UE ha incluido a su brazo militar también. Una decisión que podría dificultar las relaciones políticas y económica con el Gobierno libanés dado que la rama política de Hezbolá es miembro de la coalición que lidera Líbano.

A finales de los 80, la milicia lideró una oleada de secuestros de extranjeros, liberando al último rehén en 1991. El mayor acto de terrorismo perpetrado se remonta a
1983, donde murieron 301 personas en dos atentados simultáneos, la mayoría uniformados estadounidenses y franceses.

Con el acuerdo de TAEF en 1989, que puso fin a  la Guerra Civil libanesa, todas las milicias se disolvieron abandonando las armas excepto Hezbolá, que desde entonces no ha dejado de fortalecerse hasta ser considerada la milicia más fuerte de Oriente Medio y más poderosa que el propio Ejército libanés. Se calculan que tiene entre 6.000 y 10.000 efectivos, mientras que centros en consonancia con la organización llegan a estimar hasta en 65.000 sus combatientes.

En 1992, Hezbolá se insertó la vida política, participando por primera vez en los comicios y ganando 12 escaños. Hoy, forma parte de la coalición política que gobierna el país de los cedros.

En los últimos meses y con la participación abierta de la milicia en el conflicto sirio junto al régimen de Bachar al Assad, irónicamente, es Hezbolá y sus feudos en el Líbano quienes se han convertido en objetivo de ataques terroristas como el perpetrado  recientemente en el barrio chií de Dahie (periferia de Beirut). Además, la organización es percibida hoy como una prolongación del régimen sirio en Líbano y, por lo tanto, objetivo de los ataques de aquellos grupos suníes que apoyan al Ejército Libre Sirio (ELS).

Desde la creación de Hezbolá en 1982 Siria e Irán se han establecido, no sin ciertas diferencias iniciales, como principales pilares de Hezbolá. Teherán es considerado el banco que financia a la milicia con entre 100 y 200 millones de dólares anuales. A esta financiación se suman los beneficios extraídos  del comercio ilegal en América Latina, estimados entre 10 y 20 millones de dólares al año. A ello hay que añadir un apoyo nada  desdeñable de una creciente burguesía chií nacida de la diáspora libanesa en África que anualmente contribuye con grandes sumas a Al Hiz (El Partido, como se hace referencia en árabe a Hezbolá).

 

“Se juega mucho en Siria”

Bastante. Hezbolá se encuentra en una coyuntura muy difícil: defender sus intereses como milicia de resistencia contra Israel, como partido político libanés que ha de responder ante sus votantes y miembro del Gobierno al tiempo que atiende las llamadas de sus adeudados, Siria e Irán. Mantener al régimen de Bachar al Assad con vida es mantener también en parte la supervivencia de Hezbolá, al menos con el mismo poder que ha acumulado hasta ahora. La organización ha optado, al menos en la retórica, por participar en el conflicto sirio allí donde sus intereses coinciden con los del régimen de Al Assad, justificándose así antes sus seguidores.

A través de discursos televisados, Sayyed Hassan Nasralá, líder de la organización, intenta comunicar a sus seguidores una estrategia en la que la participación militar de Hezbolá en Siria es más un acto de autodefensa que de guerra. La lucha se enfocaría contra los radicales suníes y más concretamente contra el Frente Al Nusra (rama de Al Qaeda en Siria) como un potencial enemigo que de no ser neutralizado no solo acabará con el régimen sirio, sino que Hezbolá se convertirá  en el siguiente objetivo una vez infiltrados en territorio libanés. En su estrategia, la milicia llama también a la defensa de los lugares santos, así como de los 30.000 ciudadanos libaneses que habitan en territorio sirio.

Expuestos a los ataques con mortero desde Siria, muchos libaneses chiíes que habitan la frontera este de Líbano con Siria han superado sus reticencias iniciales a una participación de Hezbolá. La milicia afirma construir un buffer en torno a su lado de la frontera, la región de la Bekaa, para proteger a sus hombres y a la población.

 

“La milicia es un gran apoyo para el régimen sirio”

. La presencia de Hezbolá en esa zona aporta un apoyo estratégico al régimen de Al Assad para asegurarse un corredor entre Damasco y Latakia, refugio para los alauíes en caso de una caída de la capital en manos rebeldes. La ciudad de Qusair yace justo en el camino entre Damasco, Homs y Latakia. Qusair significa una posición estratégica para la entrada de armas tanto de los rebeldes como para Hezbolá. Israel ha dejado claro a Damasco que no tolerará el tránsito de armas hacia Líbano. Un corredor libre hacia la capital siria permite el rearme de Hezbolá. Con un régimen debilitado y numerosos soldados desertando, el régimen sirio no podría aplacar todos los frentes abiertos. Repartiendo el trabajo con Hezbolá al oeste y con la eficacia demostrada por la milicia permitiría a Al Assad centrarse en el este y centro del país.

Si bien Qusair ha marcado la entrada oficial de Hezbolá en la guerra Siria, la milicia ya estaba presente en territorio sirio desde el inicio del conflicto. Inicialmente se especulaba con tan sólo una asistencia estratégica de unos 1.500 cuerpos de elite. Para luego pasar a una participación directa en el combate. La primera mención a mártires de Hezbolá en la refriega siria fue hace poco más de un año cuando la prensa local filtró que decenas de combatientes de la milicia libanesa habían muerto en una operación en Zablatani, periferia de Damasco. El Ejército sirio estaba volcado en otras regiones del país y no disponía de tiempo para enviar tropas para contener el número creciente de rebeldes. Habría recurrido entonces por primera vez a Hezbolá al estar a pocos kilómetros del otro lado de la frontera para repeler el ataque.

A pesar de la contaminación confesional creciente de la guerra siria entre chiíes y suníes,  el grueso del Ejército sirio que combate en nombre del régimen son suníes como la mayoría de los habitantes del país.

 

“El conflicto sirio arrastra a Líbano a la guerra civil”

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Desde Arsal, la puerta de entrada de la guerra de Siria en el Líbano

Natalia Sancha- Arsal

Suleimán, refugiado sirio de 14 años herido minetras huía del asalto a la ciudad siria de Qusair- Ha perdido a su padre y sus dos piernas durante la huida-3

 

«La muerte huyendo bajo las bombas, o la muerte degollados por Hezbolá y el ejército sirio en Qusair. Las bombas eran nuestra mejor opción».

Quien habla es la madre de Suleimán, de «catorce años y medio» tal y como se afana en precisar el joven, que yace con ambas piernas amputadas sobre un sucio colchón del improvisado hospital en la ciudad libanesa de Arsal. Suleimán perdió las piernas de rodillas para abajo al ser alcanzado por una bomba mientras huía. Su padre murió en el acto.

El ejército sirio junto con efectivos de la milicia chiíta libanesa Hezbolá lanzaron el pasado 19 de mayo una ofensiva para recuperar la estratégica ciudad siria de Qusair. La batalla duró 17 días y dejó más de 2.500 heridos y centenares de muertos entre civiles y combatientes. Ha transcurrido poco más de un mes desde la caída de Qusair pero los heridos, combatientes y refugiados siguen llegando a Arsal, atravesando a pie los 15 kilómetros que separan ambas ciudades.

La alcaldía de Arsal admite su incapacidad para lidiar con la avalancha de sirios y contabiliza 30,000 refugiados llegados desde el inicio del conflicto, lo que iguala la población local.

En un piso franco

«Un helicóptero sirio disparó seis misiles contra el centro de Arsal. Buscaban destruir este piso y matar a los heridos rebeldes», asegura Abou Bakr, el médico sirio encargado del lugar. A sus pies yacen una treintena de jóvenes heridos, envueltos en vendas, tirados en colchones ensangrentados y a la espera de ser evacuados. Un cirujano sirio, un médico libanés y varias enfermeras junto con un armario escuetamente abastecido de medicamentos y bolsas de suero son todo el apoyo con el que cuenta Abu Bakr para mantener con vida a los 47 heridos.

Los gritos del médico libanés Abu Mahzen retumban por las escaleras. «Aquí reunimos a los heridos más graves para evacuarlos en ambulancias de la Cruz Roja a hospitales de verdad. Pero desde hace días Hezbolá bloquea la salida de las ambulancias. Llevamos 72 horas trabajando sin parar y se nos acumulan los heridos», explica exhausto.

La mayoría de los heridos del piso franco son rebeldes que, como Omar Jmeir, de 25 años, esperan ser operados en un hospital libanés. «Salimos de Qusair bajo una manta de bombas, caían tantas que chocaban entre sí en el cielo. Me hirieron en las piernas y me subieron a una camilla. La gente huyó despavorida para encontrarse con un camino plagado de tanques y militares que sumaban cañonazos y balas a las bombas. Cientos murieron en lo que ya se conoce como la ruta de la muerte. En el camino enterraban a los muertos, cavando la tierra con una navaja, a tan solo un par de palmos antes de proseguir la huida. Supliqué a mis compañeros que me dejaran y salvaran sus vidas. Lloraban de impotencia mientras avanzábamos entre un reguero de heridos abandonados a una muerte segura», logra narrar…

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Saida Clashes & Sheikh Ahmed El Assir

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View photo-reportage at www.nataliasancha.com

On April 2012, Sheikh El Assir calls his followers to demonstrate at Martyr’s square in Beirut against Syrian regime and Hezbollah. A counterdemonstration will take place simultaneously with followers of Bashar El Assad. In July 2012, and during Ramadan, he held a one-month sit in in one of the main roundabouts in Saida. Further, in November 2012, two of his men got killed in clashes against Hezbollah’s supporters while the Sheikh tried to remove some Hezbollah-related-posters in Saida. The two men were buried in the middle of a Saida’s roundabout. Last Tuesday 18th June clashes sparked between Hezbollah’s supporters and Assir’s followers in Saida. One week later , Ahmed Al Assir crossed the red line before all Lebanese citizens by attacking the Lebanese Army. He supposedly managed to scape leaving behind many of his men dead, an angry population and hijacking the whole city for two consecutive days. One hundred persons were injured, 20 of Assir’s supporters were killed, and 18 Lebanese soldiers lost their lives. Ta3mer neighborhood of Ein El Helwe got partially destroyed after crossed fired of mortars between some Islamist factions of the camps and the Lebanese Army in the main checkpoints of the camps entry leaving 5 dead. Assir’s compound in Abra became a war scenario, with many neighbors losing all their belongings and not been able to return to what remains of their houses. Moreover, Saida clashes rouse the sectarian strife between shia and sunni communities in the whole country.

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20 militares muertos en el segundo día de enfrentamientos en el sur del Líbano

Natalia Sancha- Sidon

Los enfrentamientos entre seguidores del jeque salafista Ahmed El Asir y el Ejército libanés prosiguen por segundo día consecutivo y tras 24 horas de combates en la sureña ciudad libanesa de Sidón. Trabajadores de la Media Luna Roja en Sidón contabilizan 20 militares muertos, 12 según la Agencia Nacional de Noticias libanesa, y más de cien heridos. La mayoría de los combates se concentran en el barrio de Abra, en los alrededores de la mezquita Bilal Bin Rabah, bastión del jeque salafista El Asir, que junto con unos 200 hombres armados, resiste al embate del ejército.

Los enfrentamientos comenzaron a las siete de la tarde del domingo cuando uno de los hombres de El Asir fue arrestado en un control militar. Los seguidores del jeque abrieron fuego contra los uniformados matando a tres de ellos. El presidente Michel Suleimán instó inmediatamente al ejército a usar todas las medidas necesarias para acabar con los atacantes. En un vídeo difundido en YouTube, el jeque El Asir incitaba a los soldados libaneses a desertar de un Ejército “al servicio de Hezbolá e Irán”. A pesar de los repetidos intentos del jeque por involucrar a las facciones palestinas, éstas se han mantenido al margen después de que el Presidente palestino Mahmud Abbas prohibiera desde Ramala toda participación armada.

Durante todo el día, efectivos de las tropas libanesas continuaban desplegándose en la zona. En las calles principales de Sidón, los escasos coches que circulan lo hacen a toda velocidad, mientras que los transeúntes escogen calles estrechas para abastecerse de pan y alimentos en las pocas tiendas abiertas. Raghida Hashishi, en la cincuentena, condena la actitud del jeque: “Están matando a nuestros soldados, que son nuestros hijos. Ese descabezado tiene una agenda política, porque Qatar le financia. Ha cruzado la línea roja y esperamos que el Ejército acabe con él”.

En el barrio de Abra, el fuego cruzado es intenso. Los francotiradores disparan desde edificios altos atacando las posiciones del ejército. Un tanque se posiciona en una esquina. Al instante comienza el fuego de francotiradores. Varios soldados saltan del tanque y toman posiciones en una estrecha calle respondiendo en dirección al fuego sin conocer con exactitud el origen. Un proyectil impacta a escasos metros de la mezquita del jeque provocando una columna de humo. El origen del fuego de los francotiradores varía cada hora cogiendo por sorpresa a las unidades del Ejército libanés….

 

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“No sé a cuántos hombres he matado”

Natalia Sancha- Hermel

Hace apenas 48 horas que Jafad Hermelí cruzó a pie los 15 kilómetros que separan Qusair, en Siria, de Hermel, su ciudad natal en Líbano. Viste botas militares y pantalones caqui bajo una corta barba. Su atuendo es el de un militar que regresa del combate. A pesar de su juventud, 23 años, Jafad cuenta con amplia experiencia entre entrenamientos y luchas. Se alistó en las filas de la milicia chií Hezbolá a los 16, decidido a formar parte de la resistencia libanesa. Cambió en 2006 las aulas por el campo de batalla en la guerra que la milicia libró entonces contra el Ejército israelí. Hoy lucha en Siria junto al Ejército deBachar el Asad y contra los rebeldes sirios suníes.

Jafad no teme a la muerte porque dice que la muerte de un mártir es el camino directo al paraíso, y cada vez que abandona su hogar lo hace con la bendición de su madre, orgullosa del primogénito de sus cinco hijos. “La familia nos apoya, saben que estamos defendiendo a nuestra comunidad en Siria. Incluso las novias de mis amigos son quienes les preparan la mochila, se la cuelgan en la espalda y les empujan a ir a luchar”. Es el orgullo de muchos chiíes, defender al vecino que les ha apoyado en tiempos complicados.

Jafad tiene seis años más de los que tenía otro primogénito de cinco hermanos, Mohamed Hadi Nasralá, cuando murió en combate luchando contra soldados israelíes en 1997. Cuando Hasan Nasralá, líder de Hezbolá y padre de Mohamed Hadi, enterró a su hijo, sentó ejemplo ante su comunidad del sacrifico realizado en nombre de la resistencia.

La carretera que lleva a Hermel atraviesa el valle de la Bekaa, paralelo a la frontera con Siria. Son tierras chiíes en las que miles de banderas amarillas estampadas con un puño alzando un Kaláshnikov, emblema de Hezbolá, ondean a ambos lados de la autopista. Conforme se divisa Hermel se pueden oír los estruendos de los cohetes lanzados desde territorio sirio. La presencia del Ejército libanés es mínima en este feudo de la milicia chií donde sus propios combatientes son quienes custodian la frontera con Siria.

No todos los chiíes libaneses se identifican con la ideología de Hezbolá, pero a diferencia de la atomización que divide a los suníes libaneses, faltos de un líder, la comunidad chií está unida en la admiración a Nasralá, quien mantiene un férreo control sobre sus hombres. Decenas de miles de chiíes libaneses no olvidan que Siria les dio refugio en 2006durante los 33 días de bombardeos israelíes, en los que huyeron de sus hogares en el sur del país.

Un grupo de hombres con atuendo militar conversa a la sombra de un árbol. Forman uno de los 24 comités populares compuestos por civiles que patrullan los barrios de Hermel para proteger a sus 40.000 habitantes. Abu Alí, en la cincuentena, describe sus responsabilidades: “Registramos los coches en busca de armas, entregamos a los sospechosos al ejército y acudimos a los lugares donde impactan cohetes. Puesto que el Gobierno no nos protege, nos hemos organizado”.

Defienden a Hezbolá en la lucha que ellos aseguran mantiene contra los salafistas radicales en las milicias rebeldes de Siria: “Europa y EE UU están alimentando a los terroristas que mañana les atacarán en su propio territorio” sentencia Abu Alí. Al pasar un coche del Ejército libanés, todos hacen una mueca burlona alzando la mano en señal de saludo.

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